LA SUPERSTICIÓN Y AGÜEROS

Son todo tipo de prácticas o creencias extrañas a la fe religiosa y contrarias a la razón, en las que ponemos fe desmedida o valoración excesiva de un objeto o de una práctica, atribuyéndole poderes especiales o benéficos.

AGÜEROS DEL 31Implica una creencia en fuerzas invisibles, irracionales o desconocidas, que resultan de la ignorancia o el miedo a lo desconocido.

El catecismo de nuestra iglesia católica nos advierte en su numeral 2111: "Superstición es la desviación del sentimiento y del culto religioso que debemos al verdadero Dios. Conduce a la idolatría y a distintas formas de adivinación y de magia."

Nuestra cultura está llena de supersticiones como por ejemplo la maldición del #13, los gatos negros, pasar bajo una escalera, cartera en el suelo, espejo quebrados, elefante o escoba detrás de la puerta, etc. Todo eso demuestra una mente dominada por miedos irrazonables y una falta de conocimiento de la verdadera fe.

Hay fiestas que reúnen un conjunto de supersticiones como por ejemplo la de Halloween.

También es superstición el mal uso de un objeto religioso, cuando, en vez de valorarlo por lo que representa, se le atribuye un poder intrínseco. Es el caso de aquellos que portan un escapulario, pero no guardan en su corazón fidelidad a la Virgen Santísima sino que se entregan al pecado, pensando que tan solo por llevarlo se salvarán.

Las prácticas agoreras del 31 de diciembre que supuestamente se hacen como juego, tales como los interiores amarillos, las 12 uvas, la maleta, etc., son una clara muestra de nuestra inmadurez en la fe, pero un grave atentado contra el primer mandamiento de la ley de Dios. "Amarás al Señor tu Dios por sobre todas las cosas".

¿Imaginas como podrá sentirse nuestro Dios cuando ponemos la confianza en un simple objeto inanimado y no la fe en Él?

"No te postrarás ante ningún otro dios, pues Yahveh se llama Celoso, es un Dios celoso." (Exodo 34:14)

No busquemos poder fuera de Él, a el pertenece todo el honor, el reino y todo el poder, tal como lo confirma San Pablo en su carta a los filipenses:

“Todo lo puedo en Aquel que me conforta.” (Fil 4,13)

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