LA FAMILIA ("Cuna de la vida y del amor")

Las quejas, matan el amor

 

Aún cuando se crea que las intenciones son buenas, las quejas y la crítica crean tensión en el hogar. Resulta díficil amar a un cónyuge regañón o sermoneador.

Ser aceptado como uno es, constituye una necesidad humana básica. La falta de aceptación hiere la dignidad, daña el amor propio y despierta resentimiento. Cuanto más se sermonea, se queja o critica al cónyuge, tanto más se despierta resentimiento en el otro.
¿Cómo asume usted los defectos y faltas de su cónyuge?

Hágase las siguientes preguntas que le harán reflexionar:

  1. Paso más tiempo criticando a mi cónyuge que considerando sus rasgos positivos y agradables?
  2. Cuando mi pareja hace algo que me molesta, siento necesidad de llamar la atención?
  3. Hablo con menosprecio a espaldas de mi cónyuge?
  4. He establecido normas tan elevadas para mi pareja que ni yo puedo cumplir?
  5. Presiono a mi cónyuge para que se amolde a mis normas y así aceptarlo con más facilidad?

¿Cómo señalar las faltas con respeto?

  • Elija el tiempo y el lugar apropiado.
  • Evite hacerlo frente a otras personas.
  • Ponga atención a su tono de voz y a sus modales.
  • Sea constructivo y no destructivo: use tacto y consideración para así lograr la superación y no incitar al enojo.

Tomado de familia.info

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